febrero 15, 2011

El Valor de Cumplir una Promesa


Hubo un varón de Ramataim de Zofim, del monte de Efraín, que se llamaba Elcana hijo de Jeroham, hijo de Eliú, hijo de Tohu, hijo de Zuf, efrateo. Y tenía él dos mujeres; el nombre de una era Ana, y el de la otra, Penina. Y Penina tenía hijos, mas Ana no los tenía. Y todos los años aquel varón subía de su ciudad para adorar y para ofrecer sacrificios a Jehová de los ejércitos en Silo, donde estaban dos hijos de Elí, Ofni y Finees, sacerdotes de Jehová. Y cuando llegaba el día en que Elcana ofrecía sacrificio, daba a Penina su mujer, a todos sus hijos y a todas sus hijas, a cada uno su parte. Pero a Ana daba una parte escogida; porque amaba a Ana, aunque Jehová no le había concedido tener hijos. Y su rival la irritaba, enojándola y entristeciéndola, porque Jehová no le había concedido tener hijos. Así hacía cada año; cuando subía a la casa de Jehová, la irritaba así; por lo cual Ana lloraba, y no comía.

Y Elcana su marido le dijo: Ana, ¿por qué lloras? ¿por qué no comes? ¿y por qué está afligido tu corazón? ¿No te soy yo mejor que diez hijos?
Y se levantó Ana después que hubo comido y bebido en Silo; y mientras el sacerdote Elí estaba sentado en una silla junto a un pilar del templo de Jehová, ella con amargura de alma oró a Jehová, y lloró abundantemente.

E hizo voto, diciendo: Jehová de los ejércitos, si te dignares mirar a la aflicción de tu sierva, y te acordares de mí, y no te olvidares de tu sierva, sino que dieres a tu sierva un hijo varón, yo lo dedicaré a Jehová todos los días de su vida, y no pasará navaja sobre su cabeza.
Mientras ella oraba largamente delante de Jehová, Elí estaba observando la boca de ella. Pero Ana hablaba en su corazón, y solamente se movían sus labios, y su voz no se oía; y Elí la tuvo por ebria. Entonces le dijo Elí: ¿Hasta cuándo estarás ebria? Digiere tu vino. Y Ana le respondió diciendo: No, señor mío; yo soy una mujer atribulada de espíritu; no he bebido vino ni sidra, sino que he derramado mi alma delante de Jehová. No tengas a tu sierva por una mujer impía; porque por la magnitud de mis congojas y de mi aflicción he hablado hasta ahora. Elí respondió y dijo: Ve en paz, y el Dios de Israel te otorgue la petición que le has hecho.

Y ella dijo: Halle tu sierva gracia delante de tus ojos. Y se fue la mujer por su camino, y comió, y no estuvo más triste.
Y levantándose de mañana, adoraron delante de Jehová, y volvieron y fueron a su casa en Ramá. Y Elcana se llegó a Ana su mujer, y Jehová se acordó de ella.

Aconteció que al cumplirse el tiempo, después de haber concebido Ana, dio a luz un hijo, y le puso por nombre Samuel, diciendo: Por cuanto lo pedí a Jehová.
Después subió el varón Elcana con toda su familia, para ofrecer a Jehová el sacrificio acostumbrado y su voto. Pero Ana no subió, sino dijo a su marido: Yo no subiré hasta que el niño sea destetado, para que lo lleve y sea presentado delante de Jehová, y se quede allá para siempre. Y Elcana su marido le respondió: Haz lo que bien te parezca; quédate hasta que lo destetes; solamente que cumpla Jehová su palabra. Y se quedó la mujer, y crió a su hijo hasta que lo destetó. Después que lo hubo destetado, lo llevó consigo, con tres becerros, un efa de harina, y una vasija de vino, y lo trajo a la casa de Jehová en Silo; y el niño era pequeño. Y matando el becerro, trajeron el niño a Elí. Y ella dijo: ¡Oh, señor mío! Vive tu alma, señor mío, yo soy aquella mujer que estuvo aquí junto a ti orando a Jehová. Por este niño oraba, y Jehová me dio lo que le pedí.

Yo, pues, lo dedico también a Jehová; todos los días que viva, será de Jehová.
Y adoró allí a Jehová.

1 Samuel 1:1-28

En este capitulo se narra la historia de Ana, una mujer que tenia todo para ser feliz, un esposo que la amaba, una buena posición economica; PERO le faltaba un hijo. Fue tanto su dolor y su deseo de ser madre y no poder realizarlo que le hizo una promesa a Dios: "dame un hijo y lo dedicare a Ti".

Creo que la enseñanza en esta historia no es el hecho de que Dios halla escuchado su clamor y le diera un hijo; lo extraordinario es que Ana, cumplió su promesa. Y fue mucho mas allá, ella le prometió a Dios que lo dedicaria a El; ella podía haber cumplido su promesa de muchas formas, asegurándose de que el niño creciera dentro de las enseñanzas de las Escrituras, criándolo en el temor de Dios, haciendo de él un hombre de bien; pero no hizo solamente eso, Ana fué muchos más allá, literalmente lo dedico al servicio a Dios, ¡lo entrego al templo cuando tenia aproximadamente 2 años!. ¿Te puedes imaginar el dolor que sintió en su corazón al dejar a su unico hijo en el templo y el enorme valor y amor que necesito para hacer esto? Y aún así, Ana no antepuso sus sentimientos, sus necesidades, sus deseos, ella cumplió la promesa que hizo a Dios.

Pero Dios es bueno y recompenso el valor y la integridad de Ana de dos formas: le dio mas hijos e hijas y ese niño se convirtió en uno de los profetas mas importantes de la historia, el profeta Samuel, quien fue encargado de ungir a los dos primeros reyes de Israel: Saúl y David.

Muchas veces queremos algo con tantas ganas, con tanta fuerza, que consideramos la idea de ofrecerle a Dios un intercambio: "si me concedes esto, yo haré esto". Hay que medir nuestras palabras cuando le prometamos algo a Dios, Él iempre cumple Sus promesas y espera lo mismo de nosotros, así que medita, piensa a futuro, evalúa si lo que quieres es TAN importante como para hacer una promesa al Creador de los cielos y la tierra. Si no vas a poder cumplir lo que prometiste; o cuando recibas lo que tanto deseabas resulta que no era TAN importante y te das cuenta que prometiste algo muy difícil de cumplir, piensa que fuiste tú en primer lugar quien le ofreció a Dios esa promesa, Dios no te pidió nada a cambio de concederte lo que pedías.

Si no cumples tu promesa, puede ser que no pase nada de manera inmediata, quizás no pase nada durante tu vida en la tierra, pero definitivamente tendrás que dar cuenta de eso cuando el Señor te llame a Su presencia.

Cada vez que sientas deseos de prometerle algo a Dios, piensa en Ana. Sigue su ejemplo, cumple tus promesas y Dios te concederá lo que pides y te recompensará mucho mas.

2 comentarios:

  1. Excelente página hermana siga adelante si me permite voy a poner el enlace de su blog en mi lista de Blogs :)
    Bendiciones.

    www.cristianismoradikal.blogspot.com

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  2. Claro que si, al contrario, muchas gracias por considerar mi página para compartirla con tus lectores! Bendiciones!

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