febrero 25, 2011

Más que Vencedores


Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. (Romanos 8:37)

Este versículo se ha convertido en el lema de muchos cristianos y de muchas iglesias. Se ha vuelto tan popular que casi podemos decir que ha alcanzado la categoría de eslogan! Pero que hay detrás de esta afirmación?.

Una constante en los movimientos de fe y prosperidad es enseñarles a los congregantes a repetir este versículo como periquitos, sacándolo del capítulo en donde está incluido. Pareciera que se trata de una especie de "receta mágica": cada vez que te enfrentes a una dificultad en tu vida diaria, di a ti mismo "mi mismo, soy más que vencedor en Cristo" y voila! tus problemas se solucionarán. Te sientes triste, cansado, deprimido? no hay problema, nuestro "versículo-receta-mágica" está al rescate "mi mismo, soy más que vencedor en Cristo" y todo es alegría de nuevo. Sufres problemas económicos? problemas familiares? problemas en el trabajo o la escuela? no importa! repite sin parar "mi mismo, soy más que vencedor en Cristo" y TODO se solucionará!

Suena muy bien, tener a nuestra disposición un "conjuro" para desaparecer automáticamente todas nuestras dificultades! el problema es que no es verdad. Es cierto que la Biblia está llena de promesas para los creyentes y nosotros tenemos el privilegio (no la autoridad) de pedirle a Dios que las cumpla para nosotros en nuestra vida y El en su soberanía las cumplirá. Pero desafortunadamente muchisimas de estas promesas no se cumplen en la vida de los cristianos porque no están correctamente aplicadas, queremos usarlas para solucionar cosas para las que no fueron dadas. Las promesas de Dios no son intercambiables, no son comodines listos para llenar cualquier carencia o vacío que haya en nuestra vida, sin importar si es de carácter económico, físico, emocional o espiritual. Y uno de los más grandes y claro ejemplos los tenemos con este versículo.

Para entender exactamente a qué se refiere este versículo, sobre que cosas tenemos una victoria asegurada no necesitamos ir muy lejos, solamente hay que leer un par de versículos hacia atrás:

¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; Somos contados como ovejas de matadero. (Romanos 35-36).

Tribulación, angustia, persecución, hambre, desnudez, peligro o espada; esos son los problemas sobre los cuales tenemos una victoria asegurada! No se refiere a familia, dinero, amigos, posesiones materiales; tiene una aplicación específica, lo que Pablo nos dice en estos versículos es que no temamos a sufrir todas esas complicaciones POR CAUSA DE CRISTO, porque las venceremos, Dios nos dará la victoria por sobre esos problemas, así que no deben ser causa de preocupación. No está hablando de situaciones de la vida diaria, de problemas personales, está hablando de los problemas que como cristianos podemos (y debemos) enfrentar por causa de Cristo, por predicar Su palabra, por testificar, por predicar el verdadero evangelio.

Todas esas situaciones son algo a lo que un cristiano verdadero no debe de temer y más aún, debe esperar que sucedan en algún punto de su vida. Si no eres perseguido, no eres confrontado, nadie se siente incómodo por tu nueva forma de vivir (porque evidencia la mala forma de vivir de los que te rodean), todo es paz y felicidad, te pido con todo el amor de mi corazón que evalúes tu vida, que pongas en una balanza tus motivos, tus acciones y sobre todo, que te preguntes a ti mismo si realmente has creído en Jesucristo como tu salvador. Un cristiano puede vivir una vida feliz? Si, porque la felicidad es consecuencia de la salvación y no importan las circunstancias que te rodean, tu sabes que eres salvo, estás en paz con Dios y eso te hace feliz. Un cristiano puede vivir una vida sin pruebas, sin tribulaciones, sin ataques? no, un verdadero cristiano va a pasar por todas esas cosas en su estancia en esta tierra.

La incorrecta interpretación de este versículo, tratando de forzarlo a solucionar problemas que no tienen nada que ver con la predicación del Evangelio o la causa de Cristo solamente provoca frustración, decepción, enojo y en casos extremos hasta la pérdida de fe en Dios, ya que, parece que por más que me declaro vencedor, sigo teniendo los mismos problemas!

Si somos fieles y soportamos todas las tribulaciones que puedan llegar a nuestra vida a causa de nuestra fé en Jesús, más allá de saber que saldremos victoriosos, este capítulo termina con la más hermosa y reconfortante afirmación que podemos encontrar respecto a nuestro andar con Cristo: NADA nos podrá separar de Su amor.

Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro. (Romanos 8:38)

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